El décimo maratón, cuarto de este año, tocó en la ciudad portuguesa de Oporto, digo maratón de los seis puentes porque bien podría llamarse así, al igual que los cruceros turísticos que salen y recorren el Duero pasando bajo los seis grandes puentes de la ciudad. Uno de ellos, el más afamado es el de Don Luis I, que comunica la ciudad con Vilanova de Gaia, y es del tipo de estructura de la torre Eiffel.
Tras instalarnos en el hotel Malaposta (la 1ª noche si que fue malaposta, ruido de juerga y discoteca hasta altas horas de la madrugada) dimos un primer paseo por la parte alta de la ciudad y nos acercamos a la feria del corredor. Mala organización, para una cola de 15 personas por delante estuvimos esperando más de media hora, por las explicaciones sobre el chip, la bolsa no obstante estaba bien, mochila, gorra y camiseta técnica.
De la feria del corredor ya nos fuimos a cenar a Cais Ribeira, la zona del río junto al puente por el lado de Oporto, y de allí a "descansar" al hotel.Al día siguiente continuamos la visita por la mañana, zona de la Sé y paso a la zona de Gaia sobre el famoso puente. Después hicimos uno de los cruceros de los seis puentes por el río. Hacía una mañana estupenda, soleada y sin lluvia, pese a las predicciones de que iba a llover el sábado.

La ciudad de Oporto, para quien no la conozca, es muy bonita, pero exceptuando la parte que linda con el río, no tiene nada llano, son todo cuestas incluso en la parte alta, y para bajar al río hay pocas calles (las que hay tienen mucha pendiente) y hay bastante "escadas".
La carrera es muy bonita, y es un lujo si te toca un día soleado y sin aire, como a nosotros. Una vez que bajas hasta el mar, en unos 4 kms, ya casi toda la carrera es con pocas cuestas, y las que hay de poca pendiente. En el km 10 giras y dejas el mar para seguir al río, y los corredores de la carrera de 14 km. dan la vuelta y te quedas muy solo. El trayecto, al igual que la ciudad, tiene muchas zonas de adoquinado, bastante irregular y muy incómodo para correr, siempre se intenta evitar por la acera. Mi carrera hasta el km. 12 es frustrante, tengo que parar hasta 5 veces para orinar (todo por beber agua varias veces por la noche) e ir recuperando el tiempo perdido.
En el km. 28 se vuelve a dar la vuelta, pasas por un control en el km. 30 y vuelves a llegar al puente, pero ya continuas por la margen derecha del río. En el km. 35 empiezo a sentir el cansancio, creo que mi ritmo se ha acelerado incluso hasta poco mas de 5'. En el km. 37, aprovechando que paso junto a Susana hago una pequeña parada, la necesito aunque sepa que no he hecho bien, de ahí en adelante nada vuelve a ser lo mismo, aparecen algunas cuestas que aun siendo pequeñas ya son molestas, tengo que bajar ritmos y caminar alguna vez, si a la ida me fijé en el mar, aquí ya apenas me fijo en él. Llegas al km. 41 y te enfrentas a la última cuesta, y finalmente no puedo bajar de 4 horas, aunque tampoco me importaba.
En meta, además de la medalla, recibimos una camiseta de algodón (pequeña), agua, powerade y abundante cerveza (rubia y negra), de lujo. De ahí, regreso al hotel en bus y taxi (muy barato éste último).
Mis felicitaciones a Michel, por su mejor marca, lograda gracias a un buen entrenamiento, y a Abel, que consiguió su reto de bajar de 3 horas. Por supuesto a Santi por terminar su 4º maratón este año. Saludos también a los asturianos y valencianos, que también lograron acabar.



















